
A quienes une el amor y no el espanto, Feliz Día , un paso más a un mundo cada vez mas kitsch!
volvimos, volviste? ya que no voy a analista ni me da por contar mucho, por lo menos deliro en un blog...

La campaña de los ateos es un respetuoso ejercicio de la libertad de expresión
Sorprende para empezar la desproporción entre el tono respetuoso de la campaña y las gravísimas acusaciones de los obispos españoles. Algunas organizaciones cristianas han pasado incluso de las palabras a los hechos. El Centro Cristiano de Reunión, comunidad evangélica de Fuenlabrada, y el colectivo E-cristians han replicado con una campaña similar en defensa de la existencia de Dios. Esta situación me sugiere estas reflexiones.
1. La campaña de los ateos es una respuesta a los fundamentalismos religiosos instalados con frecuencia en las cúpulas de las religiones, que se muestran agresivos con la increencia en sus distintas manifestaciones: ateísmo, agnosticismo e indiferencia religiosa. Los fundamentalistas llegan a afirmar que el hombre sin Dios es como un animal que pace y que Dios es el único fundamento de los derechos humanos. Reclaman el protagonismo de las religiones en la esfera pública, pretenden imponer la moral religiosa -en España, la cristiana- a toda la ciudadanía, no respetan la autonomía de las realidades temporales y ocupan los espacios públicos para deslegitimar la democracia. Condenan asimismo la teoría científica de la evolución y defienden como ciencia el mito de la creación y la teoría del diseño inteligente.
2. Creyentes y no creyentes están en su derecho a expresar libremente sus ideas. Se trata de un derecho humano fundamental e inalienable. La Constitución Española garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que el mantenimiento del orden público. Y, ciertamente, estas campañas en nada alteran el orden público. Son, más bien, un ejemplo del pluralismo ideológico y religioso, un ejercicio de la libertad de expresión, una muestra de respeto hacia todas las creencias e ideologías y un signo de madurez de los ciudadanos españoles.
3. Creo, sin embargo, que el problema de la existencia o inexistencia de Dios es demasiado serio como para dirimirlo a través de anuncios cruzados a favor o en contra en unos autobuses. Es necesario crear otros escenarios de reflexión y debate en torno al tema. En los años sesenta del siglo pasado prestigiosos intelectuales cristianos, ateos y agnósticos de la talla de Roger Garaudy, Karl Rahner, J. Baptist Metz, Gilbert Mury, Lombardo Radice, Giulio Girardi y Milan Machovec participaron en los diálogos cristiano-marxistas en torno a Dios, la trascendencia, el futuro de la religión y su significación en las sociedades modernas. González Ruiz, participante en aquellos diálogos, recordaba años después la petición de los intelectuales marxistas a los teólogos cristianos: "No maltraten el Misterio. Respétenlo porque es fuente de espiritualidad". Cristianos y marxistas renunciaron a sus respectivos dogmatismos y pasaron, en feliz expresión del filósofo Garaudy, "del anatema al diálogo", sin por ello renunciar a sus respectivas cosmovisiones. Fue una iniciativa fructífera que debería continuarse hoy en el nuevo escenario sociorreligioso.
4. Me preocupa el tono de confrontación entre creyentes y no creyentes que pueden tomar la campaña y la contracampaña, ya que corre el peligro de seguir la estrategia del choque de civilizaciones y religiones diseñada por el politólogo norteamericano recientemente fallecido Samuel Huntington. En cuyo caso, superadas ya las guerras de religiones, el siglo XXI se iniciaría bajo el signo del enfrentamiento entre personas religiosas y no religiosas. Las creencias e increencias religiosas volverían a ser motivo de división o de conflicto, cuando son, más bien, expresión del pluriverso ideológico, de la diversidad religiosa y de la riqueza de lo humano.
El nuevo siglo debe caminar por la senda del encuentro entre culturas, el diálogo entre religiones y entre creyentes y no creyentes, y la alianza contra la pobreza con un objetivo bien definido: la construcción de una sociedad más justa y fraterna, intercultural, interétnica e interreligiosa. En la tarea han de colaborar creyentes y no creyentes desde el reconocimiento del otro y el respeto a sus diferencias. Exista Dios o no, hay que disfrutar de la vida, pero luchando contra las injusticias, sin caer en el individualismo insolidario, sea éste ateo o creyente.
Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.

Gaza: la solución no es por la vía militar: texto del músico Daniel Barenboim
Sólo tengo tres deseos para este año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamas tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en
Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunos interrogantes.
La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamas? Nosotros los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado pobremente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.
La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: Si la muerte de civiles es inevitable, ¿cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamas, la pregunta es si es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles y bárbaros sino también absurdos.
Si fuera realmente posible destruir a Hamas con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de
Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero