martes, 6 de enero de 2009

Escrito sobre el viento


y no, no me privo de nada, que quieren! con mi hernia de disco más que probable, y este calor, me dedico a ver pelis románticas, hoy zappineando ( horrible neologismo) en Film an Arts me topé con esta peli, 1956, un vestuario estupendo y La Bacall y Rock Hudson como protas.
No voy a relatar todo el argumento, pero consideremos que la muchacha habiéndose deslumbrado con el Rock ( quien no) elige a Starck que es el rico alcohólico y claro, la debacle es obvia, si les duele el ciático véanla algún día de éstos, seguro me putearan de lo lindo.
Pero voy a otra cosa, el otro día , leí un artículo en el msn que recomendaba no ver pelis románticas porque uno puede querer vivir algo así en la vida real y claro, frustrarse al no lograrlas.
Con mis amigas del doc recordábamos los Puentes de Madison, película odiada por todos los hombres fanas de Clint en el plano violento, pero con una visión tan femenina de lo que uno esperaría en una situación similar que claro, todas queremos un fotógrafo perdido que toque el timbre inmediatamente al aparecer el The End!
En Escrito sobre el viento, el rico, interpretado por Robert Starck, se levanta a la Bacall invitándola a dar una vuelta en su avión personal, la convence de ir después a su depto y cuando llega que hay? el tipo con un llamado telefónico le compró todo el vestuario a su medida, zapatos y carteras a tono.
Quememos esas pelis ya!
y no por la guita del tipo, sino porque pensó en sorprenderla con algo! y porque la mina no se lo esperaba ni ahí!!!
Aviso, ella pega media vuelta, ofendida, y se toma un taxi al aeropuerto, él la sigue y antes de que parta el avión, vuelve a convecerla de cenar esa noche.

(nótese la mosquitamuertez de la bacall en el poster adjunto y en toda la peli)

En fin, veré con cuál delirio me regalo la tarde.

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