
“Acabas de cumplir 82 años. Sigues siendo tan bella, graciosa y deseable como cuando te conocí. Hace cincuenta años que vivimos juntos; y te amo más que nunca. Hace días te dije que había vuelto a enamorarme de ti. Y tu vida desbordante me hace feliz, abrazando tu cuerpo contra el mío”. Hace poco he vuelto a enamorarme de ti y llevo en mi seno, de nuevo un vacío devorador que ´solo colma tu cuerpo apretado contra al mío. Por las noches veo a veces la silueta de un hombre sobre una carretera vacía que atraviesa un paisaje desierto. El hombre camina tras un coche fúnebre, y el coche fúnebre te lleva a ti. No quiero asistir a tu incineración , no quiero que me envíen un bocal con tus cenizas. ....
Acecho tu aliento, mi mano te roza. A los dos nos gustaría no tener que sobrevivir al otro. Y nos dijimos que sí por imposible que parezca, tenemos una segunda vida, queremos vivirla juntos...
Te escribo para comprender lo que he vivido, lo que hemos vivido juntos...
Necesito construir la historia de nuestro amor para captar todo su sentido. Gracias a ella somos lo que somos , uno por el otro , uno para el otro.
Eras el complemento de la realizacion de lo real, incluído yo mismo, algo en lo que me empleaba desde siete u ocho años atrás mediante la actividad de escribir. Para mi eras la portadora de la puesta entreparéntesis del mundo amenazante donde yo era un refugio de ilegítima existencia, cuyo porvenir nunca se prolongaba más allá de tres meses....
Andre Gorz
No hay comentarios:
Publicar un comentario